Aunque el escenario es un lugar imprescindible, nunca se me había ocurrido relatar un concierto. No sé por qué, la verdad. Sin embargo últimamente me han comentado que sería interesante una crónica en primera persona, así que lo intentaré con el show que AVENIDA ofreció el pasado viernes en la Sala Durango (Meliana, Valencia).
Todo comienza como cualquier día, soportando a duras penas las primeras horas, hasta despertarnos con los acordes del último ensayo. Hay que pulir detalles, o al menos eso queremos creer; en el fondo sabemos que más tarde improvisaremos gran parte del guión... con la ayuda inestimable del tío Jack, claro.
Cuando llegamos a la Sala Durango, después de cargar los instrumentos y perdernos como siempre por el camino, más rituales: hola qué tal, dónde habéis tocado, cómo arreglamos las entradas, me encantan vuestras canciones, creéis que vendrá mucha gente. Cordialidad y buen rollo con los otros grupos antes de montar y probar sonido. La prueba siempre se hace con prisa; a veces porque los técnicos son unos vagos (no fue el caso), a veces por las ganas de cenar. Esta vez el sonido fue tremendo desde el principio y nos marchamos satisfechos al bar más cercano para compartir unos bocatas en familia.
El concierto comienza con nuestros amigos de SODIO (nunca pensamos "teloneros"), mientras afinamos y nos ponemos GUAPAS. En esos momentos nos invade la emoción, adrenalina, amistad, dándole un sabor muy especial a esas cervezas a las que suelen invitarnos.
Pasada la medianoche terminan SODIO y subimos para hacer los ajustes. Mientras tanto, un rápido vistazo al público; la sala no está llena, pero qué más da. Están ahí para vernos y eso es lo importante. Una tía buena a la izquierda, un gran amigo a la derecha, ese incondicional un poco tímido al fondo... Click, volumen arriba, un dos tres y allá vamos.
Abrimos con ’Sólo quieres gritar’, ’Jugando a ser estrellas’ y ’Sólo por diversión’ unidas, como si fueran un mismo tema, y cuando llega el primer estribillo siento que todo va salir de lujo. Álex va clavadísimo, Juan no falla una nota y Pab parece que lleva siglos en la banda. El tempo se dispara como si fuésemos atizados, mola. No me importa si estoy tocando bien o si mis posturas quedarán bien en las fotos; sólo quiero energía, transmitir algo, conectar con la gente. Sólo quieres gritar, flash!
Las canciones van sucediéndose y encajando como piezas de un puzzle, mientras el público (que es una pieza más) baila, canta y disfruta. Todos corean ’Arde’, aplauden a Pablo al presentarlo en ’Camino sobre fuego’, y nos descojonamos cuando nos ponemos gafas de sol para interpretar ’Complicidad’. Clara, de SODIO, sube al escenario con nosotros y lo hace de puta madre.

Juan, con
gafas de rock
Emocionante tocar ’Quiéreme mal’ por primera vez en directo (sin quitarme las gafas de sol, oh yeah!), y también una versión de ’Wonderwall’ (OASIS) que gustó mucho. Y así vamos llegando al final, que en este caso fue ’No retroceder’, una rotunda declaración de intenciones. Entonces el siempre reconfortante "otraaa, otraaa", para terminar definitivamente con ’Ella desea’, sólo voz y piano, muy íntima, mientras la gente permanece en silencio. No se escucha ni un murmullo y eso la hace más intensa, justo antes de cerrar con ’Luces del bulevar’, ya con la banda al completo, quemando las naves.
Después saludar a los amigos, recibir felicitaciones (las críticas se dejan para mañana), pedirse unas copas... y al backstage! Pero no pensaréis que voy a contar lo que sucedió en el backstage, ¿verdad? Lo que pasa en el backstage, se queda en el backstage. Ley inquebrantable de la RSA ;)

RSA a tope
Cuando hablamos con el gerente, nos dice lo que ya sabemos: no hemos ganado ni un euro. Por lo menos cubrimos gastos, un éxito humilde y sincero que anestesia un poquito la perpetua sensación de derrota, presente en nuestras letras y canciones quizá porque también está presente en nosotros.
Pero no esta noche. Esta noche hemos jugado un rato a ser estrellas, y tal vez durante un breve instante lo hemos conseguido. Un instante que, como una chispa, sirve para mantener encendido el fuego del rock 'n roll. Rockstar life.
PD. Mil gracias a Pablo de KELDARK, por cumplir a la perfección con la difícil tarea de suplir a Óscar durante su estancia en Bruselas y ser como un hermano para la banda.